Tuesday, September 23, 2008

Y...






Ella acaricia al gato. El gato es negro, está en su regazo; busca el roce. Apoya las patas delanteras sobre su hombro. Ella contiene la mirada; la sostiene en otro lugar que no es el pelaje negro, sino mas allá. Antes de toda renuncia. Ella espera la voz de jaguar que la nombre. Sus labios rojos.


ξ

4 comments:

Anonymous said...

Él se deja acariciar, él se acurruca entre ella, él necesita su calor, él escucha sus cuitas. Ella lo palpa, ella mira la lejanía deseada, ella le habla tiernamente. De pronto, el aire se corta, el paisaje se rasga: hay un jaguar que pronuncia su nombre con vigor y con deseo. Los labios rojos de ella son la sangre del jaguar.

Anonymous said...

No lo creo.

Anonymous said...

El jaguar la nombrará, no cabe duda que rastreará el hálito que mana de esos labios rojos.

Anonymous said...

Vemos entonces a la misma Geisha con el mismo gato